Drogas de diseño, pecado original sintético

El pasado domingo estuve charlando con un amigo de la adolescencia, el cual al saber de mi denuncia simbólico satanista me confesó que en el pasado había tenido serios problemas por consumir drogas de diseño (pastillas de éxtasis, cristal, LSD o Ácido Lisérgico, etc..). Me comentó que después de unos meses consumiéndolas los fines de semana en discotecas de música tecnotrance empezó a sentirse mal, con ataues de pánico, alucinaciones, angustia, paranoia y la terrible sensación de que el demonio quería algo de él, todo esto a raíz de haber consumido unas pastillas que tenían una marca grabada en ellas. Esa marca era una estrella o pentagrama.

Me dijo con un nudo en la garganta que estuvo años sufriendo lo que al parecer se demonina “flashbacks” en el mundo de las drogas, que es la vuelta a los efectos de la droga sin haberla consumido. Esto me pareció horrible y sin dudarlo le comenté que el propósito de estas drogas parece ser el retirar la consciencia de la persona y dejar abiertos ciertos canales que hacen propicia la posesión de espíritus (demonios).

Como me quedé mosqueado, me puse a investigar fotografías de pastillas de extasis, y cartones o papeles secantes de LSD y me encontré sorpresivamente con que la mayoría son grabados con simbología satánica, en el caso de los dibujos del LSD he llegado a encontrar hasta Cristos muertos e imágenes demoníacas con el ojo y cuernos de Lucifer.

Se está repitiendo cada vez con más fuerza y en más ámbitos la repetición del pecado original, cuando Lucifer engañó a los primeros humanos con la idea de ser como Dios. No es acaso lo que prometen estas drogas?

A mi amigo le dije, el único camino es Dios a través de Cristo Jesús, arrepiéntete y ora para que te libre de la soga que Satán te echó al cuello en un momento de debilidad e ignorancia.
Génesis

2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

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