Los protocolos de los sabios de Sión, obra de jesuitas

A quién ha beneficiado los “Protocolos de los Sabios de Sión” ?
Sin duda al catolicismo, concretamente a la Compañía de Jesús u Orden de los jesuitas.
Lehmann lo concluye en su libro “Detrás de los dictadores”.
En otro documento publicado en 1921 en “The Times” por Philip Graves y titulado ‘La verdad sobre los Protocolos: una falsificación literaria’ se va más allá.

Ambos documentos y textos quedan aquí expuestos.

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Detrás de los DictadoresDescargar Libro

Capítulo II – Los jesuitas y los Protocolos de Sión

Por Leo H. Lehmann

Toda persona inteligente conviene en que los llamados “Protocolos de los Sabios de Sion” son invenciones criminales, y que ninguno pudiera haber sido escrito ni por ningún grupo de judíos ni tampoco de francmasones. Sin embargo, los verdaderos autores permanecen desconocidos. Lo más sorprendente es que este fantástico fraude ha alcanzado éxito en el plan que perseguía de desterrar toda influencia judío-masónica en la Europa Central, usando métodos que harían ruborizarse al mismo Torquemada.

El contenido de estos pretendidos protocolos es bien conocido, y ha sido difundido por todas partes por los Naci-Fascistas y por el Catolicismo Romano mediante agentes en todo el país, que han informado verbalmente – proces verbaux – de conferencias secretas en las que ciertos caudillos judíos formularon planes para la formación de un gobierno mundial invisible. Con la ayuda de las Logias Masónicas y de los partidos liberales, democráticos, sociales y comunistas, estos “Ancianos de Sión” se dice que han conspirado para derrocar a todos los gobiernos no judíos y destruir todas las religiones, exceptuando la judaica. Todo medio despreciable para debilitar las instituciones cristianas viene a formularse por estos caudillos imaginarios en esta vasta conspiración.

Todo esto debe llevarse a cabo especialmente por medio de las órdenes masónicas en todo el mundo como imbéciles, ciego y voluntarios instrumentos de este pretendido súper-imperialismo de los judíos, pretende dar crédito a los judíos por haber instigado prácticamente todos los movimiento revolucionarios en el siglo pasado, todos los asesinatos de gobernantes y de jefes de estado, todas las guerras civiles, raciales e internacionales y todos los levantamientos en las naciones, comenzando con la Reforma Protestante hasta llegar a las condiciones económicas que resultaron de nuestra depresión económica. Tras todo esto se describen los cálculos fríos, los planes poco escrupulosos y el fanatismo criminal de estos “Ancianos de Sión”. El Protocolo Número Uno nos habla de un inmenso ejército de espías y de agentes secretos bien provistos de fondos, que se mueven por dentro, creando disensiones y revoluciones en todos los países. El sostenimiento de movimientos anarquistas, comunistas y socialistas, para la destrucción de la civilización cristiana, viene a bosquejarse en el Protocolo Número Tres, así como la degradación y la ruina del sistema monetario actual para llegar a una crisis económica mundial. Guerra universal contra toda nación o grupo de naciones que no respondan a este llamado, aparece planeado en el Protocolo Número Siete. El Protocolo Número Diez contiene detalles de como toda la moralidad debe ser eliminada y los estadistas principales extorsionados, calumniados y obligados a transar y hacerlos servir a los fines de los conspiradores.

El cónclave secreto en que estos monstruosos planes fueron arreglados se dice que tuvo lugar, bajo los auspicios de “uno de los jefes más influyentes y de más alta jerarquía de los francmasones”; se dice también que fueron “firmados por representantes de Sión del Grado Treinta y Tres”

Ningún grupo ni organización pudo haber sido más perverso y satánico que lo que éstos “Ancianos de Sión” judío-masónicos lo representan. Son la apoteosis del Anticristo y solo pudieron haber sido formulados por mentes teológicas imbuidas en la terrible esperanza de la venida accidental de un Anticristo.

Debe admitirse que hay cierta semejanza entre este plan revolucionario de acción y el programa bolchevique que siguió al asesinato del Zar de Rusia y al derrumbamiento del régimen de Kerensky. Pero de los diecisiete miembros del Concilio de los Comisarios del Pueblo del gobierno soviético en esa época sólo uno, Trotsky, era judío. Una depresión mundial económica se ha visto también desde entonces, algo semejante a la que se pretende planeada por estos “Ancianos de Sión”. De ningún modo, sin embrago, han dominado completamente las finanzas del mundo ni los judíos ni los masones. Han sufrido éstos tanto como los demás como resultado del desquiciamiento económico de 1929.

Los nazi-fascistas, que han explotado con éxito estos protocolos para su gran ventaja, y que han utilizado estas falsificaciones criminales para lograr su objetivo principal, podrían ser acusados de la autoría. Sin embargo, su publicación es anterior a la subida del fascismo por un cuarto de siglo, cuando Hitler y Mussolini eran jóvenes y se dedicaban al aprendizaje de sus tablas de multiplicar en la escuela, y Franco balbuceaba su “Ave María” en las rodillas de su madre.

Por otra parte, el autor de un documento anónimo se puede descubrir mejor estudiando el mismo documento según la causa que favorezca y los enemigos que denuncia. Esto aparecerá claramente aun cuando se coloque al revés. Una muestra clara de esto puede verse del análisis de una parte de estos protocolos de Sion que tengo a la vista. Es una reproducción de The Catholic Gazette de febrero de 1936, publicación mensual ésta de la Sociedad Misionera Católica de Londres, Inglaterra. El espacio de que disponemos sólo nos permite citar unas cuantas líneas de este nefando documento.

Hablan los conspiradores judeo-masónicos:

“Mientras permanezca entre los gentiles cualquier concepto moral del orden social, y hasta que toda fe, todo patriotismo y toda dignidad sean desarraigados, no podrá sobrevivir en el mundo nuestro reino…
Tenemos todavía que andar mucho antes que podamos derrocar a nuestro opositor principal, la Iglesia Católica…
Siempre debemos tener presente que la Iglesia Católica es la única institución que ha permanecido firme y que permanecerá mientras exista obstruyendo nuestro camino. La Iglesia Católica, con su trabajo metódico y sus enseñanzas morales y edificantes, siempre conservará a sus hijos en tal estado mental que sean respetuosos de sí mismos y que se opongan a ceder a nuestro dominio, resistiéndose a obedecer al futuro Rey de Israel…
Por esta razón es que hemos estado luchando para descubrir el mejor medio de sacudir a la Iglesia Católica desde sus mismos cimientos…
Hemos manchado a la Iglesia Católica con las más ignominiosas calumnias; hemos manchado su historia y hemos desgraciado sus más nobles actividades. Le hemos imputado los males de sus enemigos y hemos traído todo esto para estar muy cerca a nuestro lado… Hemos transformado su clero en objeto de odio y de ridículo y lo hemos sujetado al desprecio de las multitudes… Hemos hecho que la práctica de la religión católica sea considerada fuera de tiempo y una simple pérdida de tiempo…
Uno de los muchos triunfos de nuestra francmasonería es que esos gentiles que se han hecho miembros de nuestras logias nunca sospechen que los estemos utilizando para construir sus propias cárceles en cuyas alturas levantaríamos el trono de nuestro Rey Universal de Israel…
Hasta ahora hemos considerado nuestra estrategia en nuestros ataques contra la Iglesia Católica por el exterior… Expliquemos ahora cómo hemos continuado nuestra obra para apresurar la ruina de la Iglesia Católica… y cómo hemos traído una parte del clero para ser vanguardistas de nuestra causa.
Hemos inducido a algunos de nuestros hijos a que se unan al cuerpo católico con la consigna de que ellos trabajarían de un modo más eficiente para la desintegración de la Iglesia Católica…
Somos los Padres de toda Revolución, aún de aquellas que suelen voltearse contra nosotros mismos. Somos los amos supremos de la paz y del aguerra. Podemos jactarnos de ser los Creadores de la REFORMA (sic). Calvino era uno de nuestros hijos; era de descendencia judaica y fue inducido por autoridades e instruido por influencias de la misma clase para formular su plan de Reforma.
Martín Lutero cedió a influencia de sus enemigos judíos, y además por autoridad judaica y el apoyo económico judío, su plan contra la Iglesia Católica alcanzó éxito..
Gracias a nuestra propaganda, a nuestras teorías de LIBERALISMO, y a nuestra MALA INTERPRETACIÓN DE LA LIBERTAD (sic), la mente de muchos gentiles estuvo lista para dar la bienvenida a la Reforma. Se separaron de la iglesia para caer en nuestras garras. Y de este modo la Iglesia Católica ha sido sensiblemente debilitada y su autoridad sobre reyes y sobre los gentiles ha sido reducida casi a nada.
Estamos agradecidos a los PROTESTANTES por su lealtad a nuestros deseos, aunque la mayor parte de ellos, en la sinceridad de su fe, no se han dado cuenta de su lealtad hacia nosotros.
Francia, con su gobierno masónico, está bajo nuestro dominio. Inglaterra, dependiendo de nuestras finanzas, la tenemos bajo nuestras plantas; en su protestantismo se funda nuestra esperanza para la destrucción de la Iglesia Católica. España y México no son sino juguetes en nuestras manos. Y muchos otros países, incluyendo los Estados Unidos del Norte, han caído ya ante nuestros planes.
De un modo semejante, en cuanto a nuestros planes diplomáticos y al poder de nuestras sociedades secretas, no hay ninguna organización que nos iguales. Los JESUITAS SON LOS ÚNICOS QUE PUEDEN COMPARARSE CON NOSOTROS. Pero hemos tenido gran éxito en nuestra campaña de desprestigiarlos… porque ellos son una organización visible mientras que nosotros estamos seguramente ocultos en la forma de nuestras organizaciones secretas.
Pero la Iglesia Católica está viva todavía.
Tenemos que destruirla sin dilación alguna y sin ninguna compasión… Intensifiquemos nuestras actividades en envenenar la moralidad de los gentiles. Divulguemos el espíritu de la revolución en la mente de toda la gente. Debemos conseguir que todos desprecien el patriotismo y el amor de la familia y que consideren toda fe como una farsa… Hagamos imposible que los cristianos fuera de la Iglesia Católica se unan a esa iglesia, pues de otro modo la más grande obstrucción a nuestro dominio será fortificada y destruida toda nuestra obra.
Recordemos que, mientras permanezcan activos los enemigos de la Iglesia Católica, podemos esperar convertirnos en los amos del Mundo. Y recordemos siempre que el futuro Rey de los Judíos nunca reinará en el mundo antes que el Papa de Roma sea destronado.
Cuando llegue el tiempo y el poder del Papa sea quebrantado, los dedos de una mano invisible llamarán la atención de las masas del pueblo a la corte del Soberano pontífice para hacerle saber que hemos logrado minar el poder del Papado… El Rey de los Judíos será entonces el Papa real y el Padre de la Iglesia Mundial Judía.”

(Fin de la cita.)

Cuando todo esto se coloca a la inversa, aparece lo siguiente:

La Iglesia Católica es la única sostenedora de la moral, el orden social, la fe, el patriotismo y la dignidad…

La Iglesia Católica es la única institución que ha resistido, y que se mantendrá siempre contra el anticristo.

La Iglesia Católica es el gran ejemplo de un trabajo metódico, enseñanzas edificantes y morales, que siempre conservará a sus hijos respetuosos, y nunca cederán a tentaciones satánicas.

Solamente cuando los católicos se avergüencen de profesar los principios de la iglesia y de obedecer sus mandamientos, conseguiremos la difusión de la revuelta y del falso liberalismo.

La Iglesia Católica ha sido manchada con las calumnias más ignominiosas; su historia ha sido manchada y sus más nobles actividades desacreditadas. Las prácticas de la Iglesia Católica no están fuera de lugar, fuera de época ni constituyen una simple pérdida de tiempo.

La francmasonería está aliada con Satanás contra la Iglesia Católica. No se debe confiar en todos los sacerdotes; los sacerdotes católicos liberales solamente sirven a la obra del diablo.

La Reforma fue la obra de conspiradores malvados, Calvino y Lutero, y fue sostenida por ellos para destruir la Iglesia Católica.

La libertad y la independencia son simples representaciones del bien. Los protestantes ayudaron sin pensarlo, para traer todos los males en nuestro mundo actual.

La Inglaterra Protestante pretende destruir a la Iglesia Católica. Todo eso puede tener lugar en España o en México, y es una parte de la conspiración contra la religión católica.

Los Jesuitas no son una organización secreta, sino todo lo que hacen es público y conocido de todos. Los Jesuitas constituyen la única organización, sin embargo, capaz de destruir las fuerzas del mal en el mundo.

FINALMENTE: Mientras el Papa permanezca con sus centro en Roma el mundo estará a salvo…La Reforma fue el trabajo de los conspiradores del mal. Calvino y Lutero fueron financiados por ellos para derrocar a la Iglesia Católica.

Esto es exactamente lo que se enseña en todas las escuelas católicas. Cada enseñanza y cada misión dada a los sacerdotes y laicos comienza con la imagen de San Ignacio de “los dos bandos” (o banderas) – la Iglesia Católica dirigida por Dios en una colina, y la combinación de los protestantes, Judíos, masones, comunistas, socialistas y ateos por el otro dirigido por Satanás.

Y todo esto se encuentra otra vez en la revista Justicia Social del Padre Coughlin. En su edición del 5 de febrero (1940), por ejemplo, se reitera que la Iglesia Católica es “el Frente ideal cristiano” y proclama que todos los que se le oponen, o no están con él, pertenecen a los grupos “anti-cristianos” que en breve “aparecerán encarnados en la persona del Anticristo mismo.” Dice que “el liderazgo laico cristiano de los asuntos sociales es condenable”. Un corresponsal especial de su revista en Roma escribe un artículo que la “única esperanza de la Europa cristiana está en Roma”, y que Europa sólo puede ser salvada por la restauración del Sacro Imperio Romano, que en Inglaterra, “que más que ningún otro país ahora representa el espíritu neo-judaico, anti-católico”, será destruida por Alemania e Italia. En otra parte de este problema, los sacerdotes católicos liberales, como Monseñor John A. Ryan, se les llama “Clero Contratado” pagados por grupos de izquierda revolucionaria. Hacia el final es un cuestionario de veinte trucos que implica respuestas destinadas a asegurar una encuesta de sus lectores, que será condenatoria de la democracia.

Aunque publicado por primera vez en Rusia en 1903, los Protocolos de Sión tuvieron su origen en Francia a la fecha del caso Dreyfus, de los cuales los jesuitas fueron los principales instigadores. También estaba previsto que primero entrara en vigor en Francia, para el derrocamiento de los “judeo-masónicos” del gobierno de la República Francesa. Pero el descubrimiento del gigantesco fraude de Leo Taxil, que había sido apoyado abiertamente por los jesuitas, la conclusión de la alianza franco-rusa, junto con el Vaticano, las dificultades con el gobierno francés en ese momento, hizo que sea más oportuno que aparezcan por primera vez en Rusia.

Estos supuestos Protocolos de los líderes judíos no son los primeros documentos de su tipo fabricados por los jesuitas.

Por más de cien años antes de que estos protocolos aparecieran, los jesuitas habían continuado haciendo uso de fraudes semejantes llamados “Los Secretos de los Ancianos de Bourg-Fontaine” contra los Jansenistas, el movimiento Francés Católico anti-jesuita entre el clero secular. La analogía entre estas dos creaciones fraudulentas es perfecta; la asamblea secreta en los bosques de Bourg-Fontaine; el plan de los conspiradores para destruir al papado y establecer la tolerancia religiosa entre todas las naciones; la alegada conspiración contra el Trono y el Altar y el establecimiento de un gobierno mundial opuesto a la Iglesia Católica. Aparece allí la misma dramatización del polo negativo de evolución histórica del mundo, para sacar, por contraste el polo positivo Católico, alrededor del cual todas las fuerzas conservadoras, las monarquía y la aristocracia, ele ejército y el clero deberán converger para salvar al mundo de la destrucción satánica.

Analizando, por lo mismo, los fines perseguidos por estos Protocolos de Sión, los medios que han de emplearse, las fuerzas calificadas de malas y las que deben considerarse como buenas, tenemos que llegar a la conclusión de que solamente aquellos a cuyos propósitos claramente habrían de servir estas publicaciones fraudulentas, pudieron haber sido sus verdaderos autores.

Fuente: Hermano Maximiliano: Detrás de los Dictadores – L. H. Lehmann

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Por Philip Graves
De “The Times” del 16 de agosto, 17 y 18 de 1921
LONDRES: Printing Square House, E.C.4.

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PREFACIO

Los llamados “Protocolos de los Sabios de Sión” fueron publicados en Londres en 1920 bajo el título de “El peligro judío”.

Este libro es una traducción de un libro publicado en Rusia, en 1905, de Sergei Nilus, un funcionario del Gobierno, que afirmó haber recibido de un amigo una copia de un resumen de las actas de una reunión secreta, celebrada en París por una organización judía que estaba conspirando para derrocar a la civilización con el fin de establecer un Estado Judío Mundial. Los “Protocolos”, atrajo poca atención hasta después de la Revolución Rusa de 1917, cuando la aparición de los bolcheviques, entre los que se podía encontrar algunos Judios, llevo a muchos de ellos a profesar y practicar las doctrinas políticas que en algunos puntos se parecía a las defendidas en los “Protocolos”, llevó a muchos a creer que este supuesto descubrimiento de Nilus era auténtico. Los “Protocolos” fueron ampliamente discutidos y traducidos a varios idiomas europeos. Su autenticidad ha sido frecuentemente atacada y muchos argumentos se han aducido para la teoría de que son una falsificación.

En los siguientes tres artículos de la Corresponsal Constantinopla de The Times presenta por primera vez una prueba concluyente de que el documento es en su mayor parte un plagio torpe. Él ha enviado a The Times una copia del libro francés a partir del cual el plagio es producido. El Museo Británico tiene una copia completa del libro, titulado “Dialogue aux Enfers entre Machiavel et Montesquieu, ou la Politique de Machiavel au XIX. Siècle. Par un Contemporain”, y fue publicado en Bruselas en 1865. Poco después de su publicación, Maurice Joly, un abogado y publicista de París, fue detenido por la policía de Napoleón III y condenado a 15 meses de prisión.

I – Una falsificación literaria.

“Hay una cosa sobre Constantinopla que vale la pena recordar”, dijo un diplomático al escritor en 1908. “Si vas a estar aquí el tiempo suficiente te encontrarás con muchos hombres que ésto les interesa, y usted puede encontrar la clave de muchos extraños secretos.” Sin embargo, debo confesar que cuando el descubrimiento de que es el tema de estos artículos se me comunicó, estaba en un primer momento en incredulidad. El señor X, que me trajo la prueba, estaba convencido. “Lee a través de este libro”, dijo, “y usted encontrará una prueba irrefutable de que los “Protocolos de los Sabios de Sión” son un plagio”.

El señor X, que no desea que su nombre real sea conocido, es un terrateniente ruso con conexiones inglesas. Perteneciente a la religión ortodoxa, es en opinión política, un monárquico constitucional. Él vino aquí como refugiado tras el fracaso final de la causa blanca (Menchevique) en el sur de Rusia. Él llevaba mucho tiempo interesado en la cuestión judía en la medida en que afectaba a Rusia, había estudiado los “Protocolos”, y durante el período de ascenso de Denikin se había llevado a cabo investigaciones con el objeto de descubrir si algúna oculta organización “masónica”, tales como los que se mencionan el los “protocolos”, existió en el sur de Rusia. La única organización de ese estilo resultó ser una organización monárquica. El descubrimiento de la clave del problema de los “Protocolos”, vino a él por casualidad.

Hace unos meses compró una serie de libros antiguos de un ex oficial de la “Okhrana” (Policía Política) que habían huido a Constantinopla. Entre estos libros había un pequeño volumen en francés, sin portada, con unas dimensiones de 5 1/2 pulgadas por 3 3/4 pulgadas. Había costado barati. En el respaldo de piel se imprime en letras capitales la palabra “JOLI”. El prólogo, titulado “avertissement simple”, está fechado en Ginebra, 15 de octubre de 1864. El libro contiene 324 páginas. Tanto el papel y el tipo son característicos de los “años sesenta y setenta” del siglo pasado. Estos detalles se dan en la esperanza de que puedan conducir al descubrimiento del título del libro [ver Prefacio]. Sr. X. cree que debe ser raro, ya que, de no haber sido así, los “Protocolos” habría sido reconocido rápidamente como un plagio de alguien que había leído el original.

Que este último es “falso” no se pudo mantener por un instante por cualquier persona que lo haya visto. A su poseedor original, el antiguo agente de la Okhrana, no recordaba dónde lo obtuvo, y no concedió importancia a la misma. El Sr. X, mirandolo un día, fue sorprendido por un parecido entre un pasaje que había llamado la atención y una frase en la edición francesa de los “Protocolos” (Edición de la Vieille France, 1920, 5, Rue du-Préaux Clercs, 5, distrito 7 de París). Le siguió la pista, y pronto se dio cuenta de que los “Protocolos” fueron en gran medida tanto una paráfrasis del original de Ginebra, tanto como una versión publicada de un telegrama de la Oficina de Guerra del Ministerio de Asuntos Exteriores es una paráfrasis del original cifrado.

Antes de recibir el libro de Mr. X, yo, como he dicho, era incrédulo. Yo no creía que los “Protocolos” de Sergei Nilus eran auténticos, pues explica demasiado la teoría de una conspiración judía inmensa. La forma como los “Protocolos” fueron obtenidos es demasiado melodramático para ser creíble, y era difícil de creer que los verdaderos “Sabios de Sión” no podían producir un esquema político más inteligente que las sutilezas del crudo teatro [sic] de los Protocolos. Pero yo no podía nunca haber creído, si no lo hubiera visto, que el escritor Nilus era un plagiario descuidado y sin vergüenza.

El libro de Ginebra es un ataque muy apenas velado a despotismo de Napoleón III en la forma de una serie de 25 diálogos divididos en cuatro partes. Los conversantes son Montesquieu y Maquiavelo. En el breve prólogo a su libro los apuntes de autor anónimo contienen pasajes que son aplicables a todos los gobiernos, “pero sobre todo encarna un sistema político que no ha variado en su aplicación desde un solo día desde su lejana fecha de su entonización”. Sus referencias a la “Haussmannisación” de París, a las medidas represivas y la política del emperador francés, a su sistema financiero despilfarrante, a sus guerras en el extranjero, a su uso de las sociedades secretas en la política exterior (y sus relaciones notorias con los carbonarios) y su posterior supresión en Francia, sus relaciones con el Vaticano, y su control de la prensa son inconfundibles.

El libro de Ginebra, o como ahora en adelante será llamado el Diálogo de Ginebra, comienza con la reunión de los espíritus de Montesquieu y Maquiavelo en una playa desierta en el mundo de las sombras. Después de un largo intercambio de cortesías Montesquieu pide a Maquiavelo que explice por qué a partir de un ardiente republicano se había convertido en el autor de “El Príncipe” y “el fundador de esa escuela de pensamiento sombrío que ha hecho de todas las cabezas coronadas sus discípulos, y que se ajusta bastante bien para justificar los peores crímenes de la tiranía.” Maquiavelo responde que él es una persona realista y procede a justificar la enseñanza de “El Príncipe”, y pasa explicar su aplicabilidad a los Estados de Europa Occidental de 1864.

En los seis primeros “Diálogos de Ginebra” Montesquieu se da la oportunidad de discustir de lo que se precia. En el diálogo séptimo, que corresponde a la parte quinta, sexta, séptima y octava de los “Protocolos”, le da permiso de Maquiavelo para describir en detalle cómo iba a resolver el problema de la estabilización de las sociedades políticas “constantemente perturbadas por el espíritu de la anarquía y la revolución.” A partir de entonces, en realidad, Maquiavelo o Napoleón III, hablando a través de Maquiavelo, tiene la mayor parte del diálogo.

Los aportes de Montesquieu al mismo se vuelven cada vez más exclamativas, él está profundamente conmocionado por la defensa de Maquiavelo-Napoleón, de una poderosa dictadura despiadada, pero sus contra-argumentos se vuelven más breves y más debiles. A veces, de hecho, el autor de “L’Esprit des Lois” se hace vuelve casi una figura tan pobre como – parvum componere magno – el Dr. Watson cuando intenta hablar de criminología con Sherlock Holmes.

Los “Protocolos” sigue casi el mismo orden que los Diálogos. Los Diálogos del 17 al 1 corresponden generalmente con “protocolos” 19 al 1. Hay algunas excepciones a esta regla. Se encuentra en el “Protocolo” 18, donde, junto con una paráfrasis de pasajes del Diálogo 17 (“Diálogos de Ginebra”, pp 216, 217), hay un eco de un pasaje en el 25 “Diálogo de Ginebra”, a saber: – “Quand le malheureux est opprimé il dit Si le Roi le savait; Quand on veut se venger, qu’on espere un secours, on dit ‘le Roi le saura.'” Esto aparece en la página 68 de la edición de Inglés de los “Protocolos” (4 ª Edición, publicado por “The Britons”, 62, en Oxford Street, Londres, W.) como “Para existir, el prestigio del poder debe ocupar una posición tal que la gente diga entre sí: «Si el Rey lo supiera”, o “Cuando el Rey lo sepa.””

En los últimos cinco “Protocolos” (N°. 20-24 inclusive) no contienen tantas paráfrasis de los “Diálogos de Ginebra” como en los primeros 29. Algunas de sus semejanzas y paráfrasis, sin embargo, son muy llamativas, por ejemplo, las siguientes: –

“Un préstamo es un asunto del Gobierno que implica la obligación de pagar intereses por valor de un porcentaje de la suma total del dinero prestado. Si un préstamo es del 5 por ciento, luego de 20 años, el Gobierno tendrá innecesariamente pagado una suma igual a la del préstamo para cubrir el porcentaje. En 40 años se habrá pagado dos veces, y en el 60 tres veces la misma cantidad, pero el préstamo seguirá siendo una deuda pendiente.”
– “Protocolos”, p. 77.

MONTESQUIEU, – “Cómo se hacen los préstamos? Mediante la emisión de bonos implicando al Gobierno la obligación de pagar intereses proporcionales a la capital que se ha pagado, y si un préstamo es del 5 por ciento, el Estado, después de 20 años, ha pagado una suma igual al capital prestado. Cuando 40 años se cumplan, se habrá pagado el doble, después de 60 años el triple:.. sin embargo, sigue siendo deudor de la suma del capital total “
– “Diálogos de Ginebra”, p. 256.

Pero en términos generales los “Protocolos” 20 y 21, que tratan (algo poco convincentemente) sobre el programa financiero de los Sabios, debe menos a los “Diálogos de Ginebra”, N°. 18-21, que a la imaginación del autor plagiario que había por una vez en una forma de mostrar un poco de originalidad. Esto es muy natural ya que los “Diálogos” en cuestión describen la política financiera real del gobierno francés Imperial, mientras que los “Protocolos” hablan sobre el futuro. Una vez más en los últimos cuatro “Diálogos de Ginebra” en la apoteosis de Maquiavelo sobre el Segundo Imperio, que se basa en hechos históricos que tuvieron lugar entre 1852 y 1864, el que resulta obviamente, escasamente amueblado para el plagiario que deseaban probar o, muy posiblemente, había sido ordenado para probar en los “Protocolos” que el objetivo último de los líderes de la comunidad judía era dar al mundo un gobernante surgido de la Casa de David.

Las puntuaciones de los paralelismos entre los dos libros y una teoría sobre los métodos de la plagiario y las razones de la publicación de los “Protocolos” en 1905, será objeto de otros artículos. Mientras tanto, es divertido descubrir que el único tema con el que los “Protocolos”, se diferencian de las líneas seguidas por Maquiavelo en los “Diálogos” es la vida privada del soberano. Las últimas palabras de los “Protocolos” son “Nuestro Soberano debe ser irreprochable.” Los ancianos, evidentemente, proponemos mantener el Rey de Israel en buen estado. El histórico Maquiavelo fue, como sabemos, mas un escandaloso caballero de edad, y su sombra insiste en que las aventuras amorosas, lejos de perjudicar la reputación de un soberano, hacen de él un objeto de interés y la simpatía “más bella de la mitad de sus súbditos.”

II. – PLAGIO EN PROCESO.

Mientras que los diálogos de Ginebra son un intercambio de elogios entre Montesquieu y Maquiavelo, que abarcan siete páginas, el autor de los Protocolos se sumerge en vez en una media res.

Uno puede imaginarselo rápidamente surcando entre las primeras siete páginas del libro que ha sido ordenado para parafrasear en contra reloj, y con enfado eyacular: “No hay nada aquí”. Sin embargo, en la página 8 de los diálogos se encuentra lo que quiere, la mayor parte de esta página y la siguiente con prontitud son parafraseadas, así:

Diálogos de Ginebra, p. 8.


“Entre los hombres el instinto del mal es más poderoso que el del bien. El hombre es más atraído al mal que al bien. El miedo y la fuerza tiene más dominio sobre él que la razón… Todo hombre aspira a la dominación, aunque ninguno de ellos sería un opresor si podría, todos o casi todos están dispuestos a sacrificar los derechos de otros para sus propios intereses…”


Protocolos, p. 1 (“The Britons” edición).


“Cabe señalar que las personas con instintos corruptos son más numerosas que las del instinto noble. Por lo tanto en el gobierno del mundo, los mejores resultados se obtienen por medio de violencia e intimidación, y no por las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder, a cada uno le gustaría convertirse en un dictador si pudiera hacerlo, y raro son los hombres que no estarían dispuestos a sacrificar el bienestar de los demás para alcanzar sus objetivos personales.”

“¿Qué detiene a las bestias de presa que ellos llaman hombres de atacarse los unos a los otros? La fuerza bruta sin restricciones en las primeras etapas de la vida social, entonces la Ley, que todavía está vigente es regulada por las formas. Usted haya consultado todas las fuentes históricas, y en todas partes el poder precede al derecho. La libertad política no es más que una idea relativa…”

“¿Que contiene a las fieras de rapiña que llamamos hombres? ¿Lo que les ha gobernado hasta ahora? En las primeras etapas de la vida social ellos se sometieron a fuerza bruta y ciega, luego a la ley, que en realidad es la misma fuerza, sólo enmascarada. De esto me lleva a deducir que por la ley de la naturaleza, el derecho se encuentra en el poder. La libertad política no es un hecho sino una idea.”

El don de la libertad de Maquiavelo en los diálogos de Ginebra, del autogobierno de acuerdo con los protocolos (página 2), conduce rápidamente a la guerra civil y social, y el Estado es pronto arruinado por convulsiones internas o por la intervención extranjera siguiendo los pasos de la guerra civil. Luego sigue un paralelismo singular entre los dos libros que merece ser citado:

Diálogos de Ginebra, p. 9.

“¿Qué armas es que ellos (los Estados) emplean en la guerra contra los enemigos extranjeros? ¿Los generales se comunican sus planes en campaña el uno al otro y así mutuamente están en condiciones de defenderse? ¿Van a prohibir mutuamente ataques nocturnos, trampas, emboscadas, enfrentamientos con la desigualdad de la fuerza? Por supuesto que no, esos combatientes se burlarán de ello. ¿Está en contra del empleo de las trampas y trucos, de toda la estrategia indispensable para la guerra contra el enemigo interior, el revolucionario?”

Protocolos, p. 2.

“… Yo haría la pregunta ¿por qué no es inmoral para un Estado que tiene dos enemigos, uno externo y uno interno, el utilizar diferentes medios de defensa contra el primero que el que se usaría en contra de este último, para atacarlo por la noche o con fuerzas superiores? …

Tanto “Maquiavelo” y el autor de los Protocolos están de acuerdo (Prot. P. 3, Diálogos de Ginebra, p. 11) casi con las mismas palabras que la política no tienen nada en común con la moral. El Derecho se describe en los protocolos como “una idea abstracta, establecida por nada”, en los diálogos se expresa como “infinitamente vaga”. El fin, dicen ambos, justifican los medios. “Yo le prestaría menos atención”, dice Maquiavelo, “a lo bueno y lo moral que a lo que es útil y necesario.” Los protocolos (p. 4) utilizar la misma fórmula, sustituyendo “rentable” por “útil”. De acuerdo con los protocolos de quien quiera gobernar “debe recurrir a la astucia (sic) y la hipocresía.” En el segundo diálogo (p. 15) Montesquieu Maquiavelo reprocha por haber “sólo dos palabras para repetir – “Engaño” y “Fuerza”. Y tanto “Maquiavelo” como los “Sabios” de los “Protocolos” predican el despotismo como la salvaguardia única contra la anarquía. En los “Protocolos” este despotismo ha de ser judío y hereditario. El despotismo de Maquiavelo es, obviamente, de Napoleón.

Hay decenas de otros paralelismos entre los libros. En total 50 párrafos de los pasajes en los Protocolos son simplemente una paráfrasis de pasajes de los Diálogos. La cita “Per me reges regnant”, aparece en la página 63 de los diálogos de Ginebra. Sulla, que en la versión en Inglés de los Protocolos insiste en llamar “Silla”, aparece en ambos libros.

“Después de cubrir con sangre a Italia, Sulla vuelve a aparecer como un simple ciudadano de Roma: ninguno se atrevió a tocarle un pelo de su cabeza.”
Diálogos de Ginebra, p. 159.

“Recuerdo que en el momento en que Italia estaba chorreando sangre, no le tocaron un pelo de la cabeza a Silla, y él era el hombre que la hizo derramar sangre.”
Protocolos, p. 51.

Sulla, que después de las acosadas proscripciones “in savage grandeur home”, es uno de los tiranos de los que cualquier niño sabe y los que creen que los ancianos del Grado 33 son responsables de los protocolos, pueden decir que esto es una mera coincidencia. Pero ¿qué pasa con la exótica Vishnu, la deidad hindú de cien brazos que aparece dos veces en cada libro? Los siguientes pasajes no eran ejemplos de “plagio inconsciente”.

Diálogos de Ginebra, p. 141:


“Maquiavelo .- “Al igual que el dios Vishnu, mi prensa tendrá cien brazos, y estos brazos darán sus manos a todos los diferentes matices de opinión en todo el país.”

Protocolos, p. 43:

“Estos periódicos, como el dios hindú Vishnu, será dotado de cientos de manos, cada uno de los cuales sentirá los diferntes pulsos de la opinión pública.”


Diálogos de Ginebra, p. 207:


“Montesquieu: – “Ahora entiendo la figura del dios Vishnu, tu tienes un centenar de brazos como el ídolo de la India, y cada uno de tus dedos toca un resorte.”


Protocolos, p. 65:

“Nuestro gobierno será similar al dios hindú Vishnu. Cada uno de nuestros cientos de manos serán la fuente de la maquinaria social del Estado.”

IMPOSICIÓN DE LA PRENSA

Tanto los “Diálogos” como los “Protocolos” prestan especial atención a la prensa, y sus planes para el mismo amordazamiento y control son casi idénticos – absolutamente idénticos, de hecho, en muchos detalles. Así, Maquiavelo en las páginas 135 y 136 de los “Diálogos” expone el ingenioso siguiente plan:

“Voy a extender el impuesto a los periódicos y a los libros, o mejor dicho, voy a introducir un impuesto de estampilla sobre los libros que tienen menos de un cierto número de páginas. Un libro, por ejemplo, con menos de 200 o 300 páginas no se situará como un libro, sino como un folleto. Estoy seguro de que usted puede ver la ventaja de este esquema. Por un lado yo adelgazo (je rarifie) mediante impuestos a esa nube de pequeños libros que son meros apéndices del periodismo; por el otro, fuerzo a las personas que deseen escapar de los derechos de estampillado a lanzarse en composiciones largas y costosas, que casi nunca se venden y apenas se leen, de tal forma.”


Los Protocolos, p. 41:


“Vamos a hacerle pagar impuestos (al libro prensa) de la misma manera como la prensa diaria – es decir, por medio de sellos especiales y depósitos, pero en los libros de menos de 300 páginas será un impuesto dos veces más pesado. Aquellos pequeños libros serán clasificados como folletos, los cuales constituyen la forma más virulenta de veneno impreso. Estas medidas obligarán a los escritores a publicar obras tan largas que serán leídas poco por el público y sobre todo a causa de su elevado precio.”

Ambos tienen el mismo desprecio profundo para los periodistas.

Diálogos de Ginebra
, pp 145, 146:

“Maquiavelo. – “Usted debe saber que el periodismo es una especie de masonería, los que viven por ella están unidos entre sí por los lazos de discreción profesional, como los augures de la antigüedad, no a la ligera divulgan el secreto de sus oráculos… Ellos no ganarían nada, traicionandose a sí mismos, luego que mayormente han ganado cicatrices más o menos vergonzosas… ”

Protocolos, p. 44

“Ya existe en el periodismo francés un sistema de comprensión masónica para darcontra signos. Todos los órganos de la prensa están vinculados por mutuo secreto profesional a la manera de los antiguos oráculos. Ninguno de los miembros traicionará su conocimiento del secreto, si el secreto no se ha ordenado que se haga público. Ningun publicista solitario tendrá el coraje de traicionar el secreto confiado a él, la razón es que ninguno de ellos es admitido en el mundo literario, sin que lleve los signos de algún acto sombrío en su vida pasada.”

Desprecio por el pueblo.

Pero ese desprecio es nada comparado con lo que tanto Maquiavelo y los Ancianos manifiestan hacia las masas que la tiranía debe reducir a mas que la servidumbre oriental.

Diálogos de Ginebra, p. 43:

“Maquiavelo: – “Usted no conoce la maldad sin límites de los pueblos… serviles ante la fuerza, sin piedad hacia el débil, implacables a los defectos, indulgentes con los crímenes, incapaces de soportar las contradicciones de un régimen libre, y el martirio bajo la violencia de un despotismo audaz… dándose a si mismo maestros a los que ellos perdonan actos que por el menor de tales ya se habrían decapitado veinte reyes constitucionales.”

Protocolos, p. 15:

“En su mezquindad intensa los pueblos cristianos ayudan a nuestra independencia – cuando se arrodillan ante el poder, cuando son implacables con los débiles, sin piedad en el trato con los fallos, e indulgentes para con los delitos, cuando se niegan a reconocer las contradicciones de la libertad, cuando son pacientes hasta el grado de martirio con la violencia de un despotismo audaz. En las manos de sus dictadores actuales, primeros ministros y ministros, tienen que soportar los abusos tales que por la más pequeña de las misma ya se habría asesinado a veinte reyes.”

Tanto los Ancianos como Maquiavelo proponen hacer el crimen político completamente impopular, mediante asimilando el tratamiento de la criminal política a la del delincuente. Ambos no dedican ni un poco de atención a la organización de la policía y el espionaje, el creador de Maquiavelo había estudiado, evidentemente, los métodos de la policía de Napoleón III, y sufrió a manos de sus agentes. Cada uno se propone ejercer un severo control sobre la prensa y la banca. En lo que respecta al Vaticano, Maquiavelo-Napoleón, con la historia reciente de Italia en mente, tiene como objetivo el control completo del papado. Después de inflamado el odio popular en contra de la Iglesia de Roma y sus clérigos, él va a intervenir para proteger a la Santa Sede, y de hecho Napoleón III positivamente intervino, cuando “el chassepôts hizo maravillas”. Los sabios proponen seguir un plan similar: “Cuando la gente en su furia se lanze contra el Vaticano quienes se presentan como sus protectores a fin de detener el derramamiento de sangre”. En última instancia, por supuesto, ésto significa, para destruir a la Iglesia. Los jefes terribles de una conspiración pan-judía no podía tener ningún otro plan diferente. Maquiavelo, por supuesto, no va tan lejos. Para el es suficiente que el Papa es presentado de manera segura en los bolsillos de Napoleón.

¿Es necesario producir aún mas pruebas, todavía, que las presentadas para decir que la mayoría de los “Protocolos” son simplemente una paráfrasis de los “Diálogos de Ginebra”, con el mero cambio de malvados ancianos hebreos, y, finalmente, un gobernante mundial israelita en el lugar de Maquiavelo-Napoleón III, y los “brutos goyim” (gentiles), sustituido por las “masas inconstante”, apoderados de un “vicio [sic] por la pobreza, montados en la sensualidad, devorado por su ambición”, a quien Maquiavelo tiene la intención de conquistar?

III. – Algunas conclusiones.

No hay ninguna evidencia de cómo los diálogos de Ginebra llegaron a Rusia. La siguiente teoría puede ser sugerida.

La policía secreta del tercer Napoleón, muchos de los cuales fueron corsos, deben haber sabido de la existencia de los diálogos y es casi seguro que lo obtuvieron de algunas de las numerosas personas detenidas bajo la acusación de conspiración política durante el reinado de Napoleón III. En las dos últimas décadas del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX siempre hubo unos pocos corsos en el Palacio de la Policía del Zar, y en el Servicio Secreto Ruso. En la combinación de coraje con secretismo, un promedio alto de inteligencia con la fidelidad a su jefe, el corso hace un agente secreto de primera clase y guardaespaldas. No es improbable que los corsos que habían estado al servicio de Napoleón III, o que habían tenido parientes en su servicio secreto, llevaron los diálogos de Ginebra a Rusia, donde algún miembro de la Okhrana o algún funcionario de la Corte se apoderó de ellos, pero esto es sólo una teoría.

En cuanto a los protocolos, que se publicaron por primera vez en 1905 en Tsarskoye Selo en la segunda edición de un libro titulado “El Grande dentro de lo Pequeño”, el autor del cual fue el profesor Sergei Nilus. El profesor Nilus se ha descrito como un escritor sabio, un piadoso conservador, creyente, que combinó tanto teológia y alguna erudición histórica con una singular falta de conocimiento del mundo. En enero de 1917, Nilus, de acuerdo con la introducción de la versión francesa de los Protocolos, publicó un libro, titulado “Esta aquí, a las puertas!” en el que volvió a publicar los Protocolos. En este último trabajo, de acuerdo con la versión francesa, el profesor Nilus afirmó que el manuscrito de los Protocolos se le dio por Alexis Nicolaievich Sukhotin, un noble que después se convirtió en Vice-Gobernador de Stavropol.

Según la edición 1905, los Protocolos se obtuvieron mediante una mujer que se los robó a “uno de los líderes más influyentes y más altamente iniciados la masonería. El robo se llevó a cabo en la clausura de la reunión secreta de los “iniciados” en Francia, ese nido de conspiración judía”. Pero en el epílogo de la versión en Inglés de los Protocolos el profesor Nilus dice: “Mi amigo los encontró en la sede de la Sociedad de los Sabios de Sión, que se encuentran actualmente en Francia.”

De acuerdo con la versión francesa de los Protocolos, Nilus en su libro de 1917 dice que los Protocolos eran las notas de un plan presentado al “Consejo de Sabios” de Theodor Herzl en el Primer Congreso Sionista celebrado en Basilea, en agosto de 1897, y que Herzl después se quejó ante el Comité de Acción Sionista de la publicación indiscreta de la información confidencial. Los protocolos fueron firmados por “representantes sionistas del Grado 33” en la masonería de Oriente y se retiraron en secreto desde el archivo completo de las actas del mencionado Congreso Sionista, que estaba escondido en la oficina “dijo el presidente sionista, que se encuentra en territorio francés.”

Tales son los cuentos más bien contradictorios del profesor Nilus sobre el origen de los Protocolos. No es una historia muy convincente! Theodor Herzl está muerto; Sukhotin está muerto, y ¿dónde están las firmas de los representantes sionistas del Grado 33?

En cuanto al texto de los Protocolos, y comparándolo con el de los Diálogos de Ginebra, uno se sorprende por la ausencia de cualquier esfuerzo por parte de los plagiarios para ocultar su plagio. La paráfrasis ha sido muy descuidada, y sus partes de oraciones y frases enteras, a veces, son idénticas, el desarrollo del pensamiento es el mismo, no ha habido ningún intento que valga la pena mencionar de alterar el orden de los Diálogos de Ginebra. El plagiario ha introducido a Darwin, Marx y Nietzsche en un pasaje con el fin de estar “al día”, le ha dado un color judío al “Maquiavelico” esquema de la dictadura, pero ha fracasado totalmente en ocultar su deuda con los Diálogos de Ginebra. Esto da la impresión de que el verdadero escritor de los Protocolos, que no parece haber tenido algo que ver con Nilus y puede haber sido un escritor de actas sin importancia empleados por la Corte o por la Okhrana, se vio obligado a parafrasear el original en corto previo aviso. Una prueba de la conspiración judía que era requerida a la vez como un arma por los conservadores contra los elementos liberales en Rusia.

El Sr. X, el descubridor del plagio, me informa que los Protocolos, poco antes de su descubrimiento en 1901, cuatro años antes de su publicación por el profesor Nilus, sirvieron a un objetivo secundario, es decir, a la derrota de Monsieur Philippe, un hipnotizador y libre-pensador frances, que adquirió una considerable influencia sobre el Zar y la Zarina al comienzo del presente siglo. El favorito de la corte fue del agrado de algunos grandes personajes, e incurrió en los celos naturales de los monjes, taumaturgos y aventureros similares que esperaban captar al Zar, aunque la emperatriz en su propio interés, o en el de diversas camarillas. Philippe no era un Judio, pero era fácil de representar a un francés de “ese nido de conspiración judía” como un agente sionista. Philippe cayó en desgracia, luego regresó a Rusia y se encontraró una vez más en favor de la Corte en una fecha posterior.

Pero la principal importancia de los Protocolos fue su uso durante la primera revolución rusa. Esta revolución fue apoyada por elementos judíos en Rusia, especialmente por el Bund judío. La organización Okhrana no solo lo sabía perfectamente, sino que tenía dentro sus propio agentes judíos y cripto-judíos, uno de los cuales fue posteriormente asesinado, M. Stolypin, que estaba aliado con la facción conservadora de gran alcance, y que con sus aliados trató de obtener la oreja del Zar. Durante muchos años antes de la revolución rusa de 1905-1906 había sido circulado un cuento de un consejo secreto de los rabinos [sic] que conspiraba sin descanso contra los ortodoxos. La publicación de los Protocolos de 1905 sin duda llegó en un momento oportuno para los conservadores. Se dice por algunos rusos que el manuscrito de los Protocolos fue comunicado al Zar a principios de 1905, y que su comunicación ha contribuido a la caída del liberal Príncipe Svitopolk-Mirski en ese año y el posterior fuerte movimiento reaccionario. Como quiera que sea, la fecha y lugar de publicación de la primera edición de Nilus de los Protocolos son más importantes ahora que sabemos que los originales que se habían hecho no eran nada más que paráfrasis.

Las siguientes conclusiones son, por tanto, obligadas a cualquier lector de los dos libros que ha estudiado en cuenta a Nilus sobre el origen de los Protocolos y tiene algún conocimiento de la historia de Rusia en los años anteriores a la revolución de 1905-6, que:

1. Los “Protocolos” son en gran medida una paráfrasis del libro aquí provisionalmente denominado “Diálogos de Ginebra”.

2. Que fueron diseñados para fomentar la creencia entre los conservadores de Rusia, y sobre todo en círculos de la corte, que la principal causa de descontento entre los elementos de mentalidad política en Rusia no fue la política represiva de la burocracia, sino una conspiración judía mundial. De este modo, sirvió como arma en contra de los liberales rusos, que instó al Zar para hacer ciertas concesiones a los intelectuales.

3. Los Protocolos fueron parafraseados muy apresurada y descuidadamente.

4. Esas partes de los Protocolos que no se derivan de los Diálogos de Ginebra fueron suministrados probablemente por la Okhrana, que la organización es muy posible que los haya obtenido a partir de los muchos udíos empleados para espiar a sus correligionarios.

Esto en cuanto a los Protocolos. Ellos han hecho un daño, no tanto, en la opinión del escritor, suscitando un sentimiento anti-judío, que es más antiguo que los Protocolos y que se mantendrá en todos los países donde existe un “problema judío” hasta que ese problema se resuelva, sino que han hecho un daño convenciendo a todo tipo de todo bien y a la gente que todas las manifestaciones recientes de descontento por parte de los pobres es un fenómeno natural, una agitación artificial provocada por una sociedad secreta de los Judios.

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Artículo Principal …

Artículo reimpreso en The Times el 18 de agosto de 1921 [por el editor]

Publicamos hoy el último de los artículos sobre los llamados “Protocolos de los Sabios de Sión [sic]” de nuestro Corresponsal de Constantinopla, que efectivamente ha descubierto una falsificación notable. Tenemos, por supuesto, ningún objetivo político al hacer este descubrimiento conocido. Sobre los aspectos generales del problema judío nuestra actitud es conocida por ser imparcial, y no tenemos ninguna intención de tomar partido en las controversias políticas sobre esta cuestión que la pasión con demasiada frecuencia genera en exceso y oculta su verdadero carácter. En aras de la verdad objetiva, sin embargo, es de gran importancia que una leyenda como ésta que siempre ha conectado con los “Protocolos de los Sabios de Sión” debe ser expuesta a la mayor brevedad posible.

En resumen, los hechos de este curioso incidente histórico son los siguientes. Un libro ruso, publicado en 1905 por un oficial llamado Sergei Nilus, contiene un documento descrito como “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, y que pretendía ser un resumen de las actas de una reunión secreta de una organización judía que estaba conspirando en Francia para derrocar a la civilización gentil y establecer un Estado judío del mundo. El documento atrajo poca atención hasta después de la revolución rusa de 1917, cuando el colapso asombroso de un gran país a través de la acción de los bolcheviques y la presencia de un gran número de Judios en las filas bolchevique llevo a muchos a buscar una explicación simplificada de la catástrofe. Los “Protocolos” hicieron su aparición para dar esa explicación, más concretamente, desde las tácticas de los bolcheviques, en que en ciertos aspectos se parecía a las defendidas en los “Protocolos”. El libro fue traducido a varios idiomas europeos y constituyó la base de disertaciones apasionadas sobre un alegado “peligro judío mundial”. Había una cierta plausibilidad de esta tesis, que atrajo a muchos, pero la autenticidad de los “Protocolos” fue muy vigorosamente puesta en tela de juicio, y todo el asunto estaba envuelto en duda hasta que nuestro Corresponsal hizo su gran descubrimiento. Un ruso en Constantinopla, que había comprado algunos libros de un ex oficial de la policía secreta rusa, que se encuentra entre ellos uno en el que muchos pasajes le llamó la atención su parecido con los “Protocolos”. Nuestro corresponsal, que se llamó la atención a la materia, y que descubrió en el examen que los “Protocolos” consisten en principalmente en un plagio torpe de este pequeño libro francés, que se ha transmitido a nosotros. El libro no tiene portada, pero lo hemos localizado en el Museo Británico como un panfleto político dirigido contra Napoleón III. y publicado en Bruselas en 1865 por un abogado francés llamado Maurice Joly, titulado “Diálogues aux enfers entre Maquiavelo et Montesquieu”. El libro fue publicado de forma anónima, pero el autor fue detenido inmediatamente por la policía de Napoleón y condenado a una pena de prisión. Una segunda edición fue publicada en Bruselas en 1868, con el nombre del autor y una nota sobre su encarcelamiento.

El autor de los “Protocolos”, simplemente se copia de los “Diálogos” una serie de pasajes en los que Maquiavelo enuncia las doctrinas y tácticas del despotismo, ya que estaban en ese momento practicada por Napoleón, y los puso en la boca de un imaginario Judío Viejo. No puede haber duda de que la falsificación fue perpetrado por algún miembro de la policía secreta rusa. Nilus, que pueden haber actuado de buena fe, declaró que el manuscrito de los “Protocolos” se le había dado por un funcionario llamado Alexander Sukhotin, quien afirmó haberlo recibido de una mujer que lo había robado a un anciano de Sión. En el reverso de la copia de los “Diálogos” que se nos ha enviado por nuestro corresponsal nos damos cuenta en sus letras como, y, viendo que el libro fue comprado a un ex-oficial de la policía secreta, parece posible que este ejemplar pertenecía a una tiempo a Sukhotin, y que fue la copia realmente utilizada en la compilación de los “Protocolos”.

Durante muchos años hubo una estrecha relación entre la policia rusa y la policía francesa, y una de las copias confiscadas del libro de Joly fácilmente podría haber caído en manos de un agente ruso – como Rachkovsky, a la cabeza una vez de la policía secreta rusa en París, a la que otras falsificaciones aún más torpes se han trazado – y puede que le inspirara para inventar un arma para usar contra los revolucionarios judíos. En cualquier caso, el hecho es que el plagio se ha establecido de manera concluyente, y que la leyenda se puede permitir pasar al olvido. El interés histórico del hallazgo es considerable, aunque, como hemos indicado, no afecta, en nuestra opinión, a la cuestión judía, que felizmente, en este país, no puede decirse que exista en su forma continental.

Fuente: http://espadadelespiritu.foroactivo.com/t385-quien-escribio-los-protocolos-de-los-sabios-de-sion

5 pensamientos en “Los protocolos de los sabios de Sión, obra de jesuitas

  1. no es obra de Jesuitas, de hecho LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION es un plagio de otro libro titulado: “DIALOGO EN EL INFIERNO ENTRE MAQUIAVELO y MONTESQUIEU” del autor: MAURICE JOLY

    Eso cualquiera que sepa lo expone, asi que como veras nada tienen que ver los Jesuitas en el plagio

  2. Ya el sr. Lehmann advierte de que son una copia de otro documento -jesuita-. Es lastima que no podamos acceder al contenido del mismo -. Los autores, dice el escritor, permanecen desconocidos. Cierto, pero lo que se muestra no es quien los escribio -aqui defens deberia corregir su aseveracion y matizarla- sino a quien sirvieron (y sirven), y esto Lehmann si que lo explica: los jesuitas.

  3. Buscando mas informacion sobre este asunto acabo de localizar un cómic de Will Eisner titulado: La Conspiración: la historia secreta de los Protocolos de los Sabios de Sion.

    Se trata de un estudio sobre los “protocolos” explicado en forma de comic. Te rogaria Defensatum echaras un vistazo al contenido y , si puede ser, expresaras tu opinion sobre el mismo. Alli explican la autoria del texto (un tal Golovinsky), un recorrido por la gestacion del panfleto, una comparativa de varios (bastantes) parrafos entre los “sabios” y “el dialogo” de Josy, asi como un analisis de las motivaciones que llevaron a su impresion. Tambien un recorrido por la historia del libro durante todo el siglo XX.

    Teniendo en cuenta que Lehmann publica su libro en Mejico en 1945 y habiendose dicho en el Times que los “protocolos” son un plagio en 1921 no entiendo muy bien la no inclusion de estas informaciones en el post. ¿Son ciertas?.

    No niego validez para Lehmann, de hecho, en el prologo del cómic de Eisner, Umberto Eco dice: “……los protocolos siguen, casi de forma literal el plan jesuita que contó Eugene Sue en varios de sus libros. Las similitudes son tan grandes que es posible concluir que el propio Josy se inspiro en Sue…..”.

    En fin, que estamos en el comienzo de tu encabezamiento: Protocolos de Sion y Jesuitas van unidos ( de hecho durante el s.XX han sido ultracatolicos y nazi-fascistas sus maximos difusores). Un saludo.

    • Gracias por la información Fernando. Realmente no es mi investigación sino la del hermano Maximiliano. Como ves en la nota de abajo la fuente es el foro Espada del Espíritu y su blog.
      El post se refiere a una conclusión de Lehmann autor del libro, el cual como puede leerse en al capítulo 2 del mismo expone y delata a la orden jesuita y catolicismo como máxima beneficiado de esta propaganda lanzada anónimamente hace casi 1 siglo y que curiosamente parece haber sido responsable directa de los exterminios judíos en la 2 GM.

      En el post del blog de Maximiliano puedes exponer esta duda, el con muchísima más cultura histórica que yo podrá ayudarte.

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